En las mujeres entre los 40 y los 55 años  los niveles  de HDL se mantienen mientras que el LDL y colesterol total se elevan parece  ser que estos cambios se deben a la menor cantidad de estrógenos  la hormona femenina, circulando por el cuerpo  durante y después de la menopausia. Cuando se prescribe a la paciente una dosis de estrógeno, el LDL disminuye cerca de un 10 a un doce por ciento y el HDL aumenta un 16 a un 20 porciento, lo que significa una reducción de los riesgos en más de un cincuenta por ciento. Tenemos que advertir  que no todas las mujeres pueden someterse a este tipo de tratamiento debido a ciertos efectos colaterales que provocan estas hormonas. Recuerde que el médico es el único que puede discernir si su caso se ajusta a este requerimiento. Uno de los primeros tratamientos  que se le recomienda a la gente cuyo colesterol no responde a la dieta, actividad física y otros cambios en su estilo de vida es niacina que es una vitamina muy conocida por su poder para disminuir el colesterol y estimular el HDL. En un estudio realizado a 34 hombres con enfermedades cardíacas y porcentajes  muy bajos de HDL se les administró niacina durante tres meses, sus niveles de HDL aumentaron en un treinta por ciento. La niacina reduce la producción de LDL en el hígado esto significa menor cantidad de partículas grasas amenazando con tapar las arterias. La cantidad de niacina  debe prescribirla únicamente el médico, las personas que padecen úlceras de estómago, disfunciones en el hígado, diabetes o gota no son buenas candidatas para la terapia con estas vitaminas, por que ésta puede agravar sus afecciones Es conveniente  reducir el consumo de grasas a un 25 por ciento de sus calorías, las grasas mono saturadas incrementan los niveles del colesterol bueno. Remplace las grasas saturadas por las mono saturadas y, entre ellas opte por el aceite de oliva uno de los mejores aliados de su salud, recuerde que las grasas mono saturadas son las vegetales ( excepto el coco y algunos aceites vegetales como los que se usan para fabricar las margarinas) y las grasas saturadas, las animales, especialmente , la piel y casi todos los lácteos enteros. Los ácidos grasos omega tres provenientes del pescado incrementan los niveles de HDL y disminuyen la producción LDL. El atún, caballa, salmón  y sardinas pueden aumentar el colesterol bueno en un  12 por ciento.