Los hábitos saludables son, alimentación sana, actividad física en forma regular y un ambiente sano sin contaminación,  llevar una vida activa  no sedentaria. Desde varias décadas atrás digamos los últimos 30 a 40 años se ha venido la actividad física masificando y millones de personas  de todas las edades la practican y a pesar de este aumento no alcanza ni a la cuarta parte de la población mundial que esta en  condiciones de practicarla. La mayor parte de la población  es  de hábitos sedentarios ya sea por desconocimiento o por pereza y se niegan a incluir en sus hábitos cotidianos el desarrollo de algún trabajo de actividad físicos programados, seguramente muchas de estas personas pensaran correr a la farmacia a buscar un medicamento que les garantice una buena salud un corazón sano un cuerpo esbelto, estilizado una excelentes   presión arterial y como si esto fuera poco niveles de colesterol adecuado. Lamentable mente este remedio farmacéutico no existe ni en pastillas, capsulas, inyecciones, jarabes o cremas por la razón que no se a fabricado a un. Bueno en que preguntaran ustedes, no se impacienten se los daré a conocer este medicamento existe y es la actividad física y en especial los ejercicios aeróbicos, los cuales obligan al corazón y a los pulmones a trabajar más vigorosamente para satisfacer la demanda de oxigeno de los músculos, ha demostrado ser el más beneficioso para la salud correr, caminar a paso rápido, nadar, andar en bicicleta son algunas de las formas más rápidas de practicar ejercicios aeróbicos. Estas actividades  implican un ejercicio regular  y repetido que se practica aun ritmo lo suficientemente intenso como para acelerar la respiración y poner el corazón a bombear más rápidamente que lo normal. Para que un trabajo aeróbico sea  eficaz, debe practicarse durante un mínimo de 20 minutos por día, por lo menos 3 veces por semana con una frecuencia cardiaca-pulso- entre  el 60 y el 90 porciento del máximo. Una manera práctica de calcular la frecuencia cardíaca máxima por minuto es restar a 220 la edad de la persona, diremos que no es necesario que la persona que quera recibir los beneficios del trabajo aeróbico se interne  en un gimnasio tres o más veces a la semana, se someta a duros trabajos de calentamientos y sude la gota gorda hasta que, seguramente, el desánimo le lleve a abandonar la idea de repetir la experiencia. Bastara que simplemente, asigne un lugar en su agenda, treinta minutos tres veces a la semana para realizar una caminata a paso rápido por la calle de su  barrio. Los resultados obtenidos con la práctica de estos ejercicios son similares a los obtenidos en un gimnasio una y otra vez repitiendo la misma rutina.